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HAITIANOS CENTENARIOS

LOS INMIGRANTES HAITIANOS EN CUBA QUE HAN CUMPLIDO CIEN Y MAS AÑOS DE EDAD

Wednesday, September 20, 2006

SECUA CLE, EL SEGUNDO LONGEVO DE CUBA VIVIO EN VILLA CLARA

Fallecido en el 2005, Secua Clé alcanzó la categoría de poseer el record de sobrevivencia en Cuba, al alcanzar, hasta el 2004, los 119 años de edad.
A continuación, el artículo periodístico dedicado a él en la página WEB del periódico provincial Vanguardia, de Villa Clara.
:
(http://www.vanguardia.co.cu/index.php?tpl=design/secciones/lectura/busqueda.tpl.html&newsid_obj_id=4744 )
Por Yaima Lorenzo Hernández
4-julio-2004
Secuá Clé tiene 119 años de anécdotas y sueños.

Su voz acaricia el aire con ternura, como para no lastimarlo. Su vista aún recorre senderos sin amilanarse. La memoria, igual a todas las memorias, cede ante el tiempo. Haití, tierra natal, defiende su lugar en el recuerdo, entre cafetales y escapadas de clases. Aun así, Manicaragua gana la batalla, con sobrada ventaja.
Hasta ahora sólo se conoce que el hombre más longevo de Villa Clara es aventajado en Cuba por el avileño Benito Martínez Abogán, quien celebró el 18 de junio de 2004 su cumpleaños 124. Con envidiable salud física y mental, mantiene vitalidad, lucidez y aguda visión (nunca ha usado espejuelos); solo le aquejan una ligera inflamación en los pies y "un poquito de dolor en la cintura", como él mismo refiere.
El segundo de Benito es Secuá Clé, Alejandro Pérez del Sol para los documentos oficiales; Alejo, El Haitiano, para los amigos del pasado. Aquellos que lo conocieron cuando recién llegó al poblado de Manacal, recuerdan que hubo varios escépticos (léase racistas) que expresaron: «Los haitianos no saben sembrar tabaco.»
Algunos escuchan incrédulos su fecha de nacimiento: 20 de agosto de 1884. Ella lo convierte en la segunda persona más longeva del país.
Hacia Cuba…
En Haití, los cafetales le servían a Secuá Clé como escondite para no asistir a la escuela. Cuando su padre descubrió el engaño lo colocó ante una disyuntiva: el estudio o el trabajo. Desde entonces asumió la siembra de plátano y algodón.
Allí no terminaron las diferencias con el padre. En la década de 1920, tomó un barco con destino a Cuba, sin el consentimiento de los familiares.
En la provincia de Camagüey tumbó caña durante varios años. En el tiempo muerto trabajaba como veguero en el municipio villaclareño de Manicaragua. Un día se estableció en el poblado de Manacal, perteneciente a este territorio, y allí construyó su vida.
Recuerdos
Secuá Clé fricciona sus dientes con fuerza, mientras narra cómo en el pasado levantaba con ellos un taburete. Ya no conservan igual solidez, pero aún resisten el embate de los años.
Sin previo aviso, con picardía en la mirada, confiesa una de sus aficiones: «Los haitianos tomamos mucho aguardiente.»
Este confidente de la vida atesora numerosas historias. Pocos conocen aquella que casi frustró su récord de edad. A Secuá Clé lo apresaron en el Cuartel 31, en la ciudad de Santa Clara, durante la dictadura de Batista. En esos tiempos, tener un amigo revolucionario constituía un motivo de acusación. Cuando lo liberaron, corrió veloz, debido al miedo a una muerte traicionera. Y hasta los días de hoy.
La familia
Micaela, a quien todos llamaban cariñosamente Mica, trajo el amor a la vida de Secuá Clé. Ella rondaba las cuatro décadas de existencia, y él, las ocho. Se conocieron en unos de esos bailes a los que asistía sobre un hermoso caballo negro, perteneciente a un amigo. Dijo que era suyo, para impresionarla.
De la unión con Micaela nacieron sus tres hijos: Mercedes, Mariana y Benito.
Ahora vive con su hija Mercedes en la cabecera manicaragüense. Maritza, una de las nietas, tiene 15 años. Con cariño ayuda al abuelo en la reconstrucción de sus vivencias, a través de la niebla de los recuerdos.
Aunque parezca imposible, Secuá Clé trabajó hasta los 114 años. El amante de bailes y peleas de gallos, el padre octogenario, el esposo amoroso, incluso después del silencio de la vida de su amada, desanda, con paso firme, el tiempo en busca de los 120 años.

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